miércoles, 27 de marzo de 2013

UN ANÁLISIS DE LOS JESUITAS Y LOS FRANCISCANOS Por Mario E. Fumero

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El nuevo Papa Franciscano elegido recientemente ha combinado en su pontificado dos movimientos católicos que difieren diametralmente, aunque en algunos aspectos se complementa. Por un lado pertenece a la orden de los jesuitas, caracterizado por ser una orden entregada a la educación, ciencia y radical en su estructura de mando, y confiesa y adopta el nombre de Francisco, en reconocimiento a la orden de los franciscanos, cuyo fundador Francisco de Asís identificándose de esta forma con los pobres y desposeídos.

Deseo analizar en este escrito las características históricas de estas dos órdenes católicas, y ver que nos depara el futuro sobre los cambios que el nuevo Papa pueda hacer, aunque creo que su pontificado no será muy largo, debido a su edad (76 años), y por las presiones que existen en su entorno dentro de la curia romana, en donde grupos rivales luchan por el control de la Banca Vaticana.

Antes de iniciar el análisis puedo resumir lo siguiente: El movimiento Jesuita, fue fundado por un ex-soldado, llamado Ignacio de Loyola, el cual al sentir el llamado de Dios, se entrego a la tarea de formar una orden con disciplina militar, y cuyo fin original fue educar y afianzar la fe católica en tiempo tumultuoso, en donde reinaba una reforma protestante y una contrarreforma católica hacia los protestantes, involucrándose en algunas de estas acciones, iniciada en España por los reyes católicos mediante la inquisición. Mientras que Francisco de Asís, se rebelo contra la corrupción social y religiosa de su tiempo, enfrentando a un sistema corrupto y politizado de la Iglesia con los reyes europeos y el Vaticano. Pero vamos a hacer un análisis historia de ambos movimiento, aunque ideológicamente en su accionar son diametralmente opuestos. 





FRANCISCO DE ASIS


En La ciudad de Asís, en Italia, nace en el 1182 un niño hijo de una padres mercaderes llamado Pietro Di Bernardone, y le llama al niño Francisco. Era una familia rica y muy prospera dedicada al comercio, y reconocida en esa ciudad. Al crecer, el joven Francisco se entrego a una vida lujuriosa y corrupta, a tal grado que participo en un altercado entre la ciudad de Asís y Perrugia, por lo cual fue llevado a la cárcel en el 1202. Este tiempo en prisión Francisco sufrió de una enfermedad que le llevo a reflexionar seriamente en su vida desordenada, por lo que decidió entregarse al servicio de Dios. Al ver la miseria y pobreza entre los presos, se desarrollo en él una pasión por darse a Jesús, renunciando a todo. 

Al salir de prisión, y pese a las ofertas de sus padres para que entrara al mundo de los negocios, y hastiado por la corrupción existente y compungido por la miseria que le rodeaba, renuncio a todo lo que su padre le daba, incluso a la herencia, y en el 1206 se convierte en un ermitaño en un monasterio abandonado que comenzó a reconstruir. Se cuenta que tuvo una confrontación con sus padres delante del obispo de Asís, de nombre Guido, en donde Francisco actuó censurando la codicia de su padre y cuando este le reclamo todo lo que le había dado, Francisco se despojó de todas sus vestimentas ante los jueces, quedando desnudo, para dársela a su padre, proclamando a Dios como su único Padre desde ese momento. Ante esto, el obispo lo abrazó y le envolvió con su manto.

Francisco repudio la riqueza y ostentosidad de su época, y le pidió a sus seguidores que vivieran como Jesús, haciendo voto de obediencia, castidad y pobreza, pero su énfasis mayor era la pobreza, la cual Francisco predicaba como objetivo de su orden, y le pedía a sus seguidores, los frailes, que atendieran a los leprosos, empleándose en faenas humildes para los monasterios y casas particulares, y trabajando para los granjeros. Para sostener a sus seguidores, hacían la colecta de limosna, labor que Francisco alentaba con alegría ya que había elegido el camino de la pobreza. Comenzó también la expansión del mensaje evangélico, y para ello los estimuló a viajar de dos en dos, como lo había mandado Jesucristo, y en sus meditaciones estimulaba el amor a todos, incluyendo a los animales y naturaleza. 

El obispo de Asís, Guido, viendo su entrega a los más pobres le consiguió una audiencia con el Papa Inocencio III aconsejándole que le pidiera el reconocimiento de su grupo de servidores como una orden religiosa, por lo que viajo a Roma en mayo del 1209. Al ver la riqueza del Vaticano se sintió compungido y un poco frustrado. El Papa lo recibió y pese a que algunos cardenales se opusieron a su reconocimiento, alegando que era anticlerical, por fin el Papa aprobó dicha orden religiosa, que se conoce como la orden de los franciscanos 

Francisco y sus monjes se dedicaron a los pobres y promovió misiones hacia los países musulmanes catalogados infieles, principalmente a Siria, y Egipto. Su orden se creció y se extendió por Europa llegando a España. Durante el Concilio de Letrán de 1215, la organización de los Franciscanos adquirió un fuerte estatus legal; y su obra entre los más pobres y desposeído fue considerada de gran estima.

Su labor incansable lo llevo de un sitio a otro proclamando la ayuda a los más necesitados, pero cayó enfermo por lo que fue llevado a Porciúncula donde se estableció, y después de una dolorosa y larga enfermedad murió el 3 de octubre del 1226 a los 44 años de Edad. 

Después de su muerte hubo lucha de poder dentro de la orden, y aunque sus postilados decayeron, los franciscanos se extendieron por todo el mundo y muchos de ellos se dedicaron a atender a los enfermos, leprosos y mas desposeído. 

Este es un breve resumen de la diferencia histórica entre la orden de los Jesuitas y de los Franciscano. En los próximos capÍtulos hablaremos más de la realidad de los seguidores de Ignacio de Loyola, y su influencia en la realidad de la iglesia católica a lo largo de la historia.





IGNACIO DE LOYOLA 


Su nombre era Íñigo López de Loyola, nació en a Azpeitia, España el 24 de Octubre de 1491 en el castillo de Loyola. En su juventud Iñigo lucho con el ejército castellano, y en Pamplona se enfrento a las tropas franco-navarras, que resistían en el castillo de Pamplona, el cual asediado por los enemigos. De un forma impetuosa Iñigo arengaba a sus soldados a una defensa fiera, pero resultaba imposible la conquista. En el combate fue alcanzado por una bala de cañón que paso entre sus dos piernas, rompiéndole una, e hiriéndole la otra. La tradición sitúa este hecho hecho en el 20 de mayo de 1521, día de Pentecostés. Después de una larga resistencia, el castillo cae el 23 ó 24 del mismo mes, y se le practican las primeras curas a Iñigo, para después trasladarlo a su casa en Loyola. 


Durante su larga recuperación siente el llamado al servicio de Dios y tiempo después hace estudios de Teología en Alcalá de Henares (1526). Unos año antes (1517-1521) aparece en Alemania la revolución protestante enca-bezada por el fraile Martin Lutero, el cual se opuso a los abusos del Papa León X a las llamadas bulas o indigencias y se extiende por los países bajos. 

Ignacio de Loyola se entrega al servicio de la Iglesia Romana. El 15 de agosto de 1534 funda la Compañía de Jesús con un grupo de condiscípulos que estudiaban con él en la universidad. El reconocimiento de la orden que se denomino los Jesuita no se hizo esperar, pues dos años después se le reconoce oficialmente como una orden religiosa por el Papa Paulo III. 


Ignacio forja un grupo de sacerdotes bajo una estricta disciplina, semejante a la militar, de la formo parte cuando era joven. Loyola se entrega a la meditación y afirman algunos historiadores que consiguió “la iluminación” por medio de un sistema de meditación sistemática, oración, contemplación, visualización y éxtasis. Utilizaba la filosofía, metafísica, lógica, psicoanálisis, psicología, hipnosis, telepatía, parapsicología, psiquiatría y psicoterapia con las cuales establece retiros espirituales, en donde desarrollaba toda una metodología de programación psicológica en sus seguidores. Actualmente esta metodología ha sido adoptado los seguidores del movimiento evangélico del G-12, en sus llamados encuentros según las enseñanzas de Cesar Castellano. 


Rápidamente los Jesuitas se destacaron en la educación, ciencia y misiones. También fueron brazo fuerte en la lucha contra el protestantismo, apoyando la llamada contrarreforma. Se convirtieron en la mano derecha de los inquisidores. En América acompañaron a los conquistadores. Sin embargo encontramos un antagonismo en su papel en la conquista de las Américas, pues unos apoyaron la esclavitud, pero otros jesuitas se opusieron y lucharon a favor de los derechos de los aborígenes. 


Ignacio termina su vida en Roma en donde muere el 31 de julio de 1556, tras padecer de una larga enfermedad en su celda de la sede de los Jesuitas. El poder de la orden Jesuita se extendió, incluso se cataloga que eran los que gobernaban detrás del poder Papal, y tuvieron intervención en muchos actos de persecución a lo largo de la contrarreforma.


INFLUENCIA DE LOS JESUITAS EN EL MUNDO. Por Mario E Fumero






Los jesuitas se convirtieron en una da las órdenes religiosa más fructífera y fuerte dentro de la iglesia católica. Su esfera de acción fue el campos de la enseñanza, abarcando todas las ramas, pero con una dedicación especial a los hijos de las clases influyentes. Los mejores colegios religiosos fueron de los jesuitas. Se distinguieron como agentes universales del papismo, confesores de príncipes, educadores de elites. También ejercieron mucha influencia en la astronomía, un ejemplo de ello tuvo lugar en la Cuba en la década del 50, cuando el mejor colegio de la Habana era de los jesuitas, y que quedaba en Marianao, y tenían el famoso observatorio de Belén, uno de los mejores en América Latina. 


También la orden de Loyola se distinguió por su espíritu misionero a lo largo de todo el mundo, en donde por medio de la educación introdujeron la religión católica en países no cristianos. Entre sus más famosos misioneros se encuentra San Francisco Javier, que llevó la fe católica a la China y la India. 

Sin embargo el papel de los Jesuitas en Europa revistió una triste historia, cuando se convirtieron en el movimiento más fuerte de la contrarreforma, deteniendo por medios impositivos la reforma luterana, principalmente en Austria, principado de Baviera y los países bajos del sur ( Bélgica). Formaron parte de los grupos inquisidores, y eran la mano fuerte dentro de este movimiento. 

Sin embargo, Europa se dividió en dos bloques, los países católicos, encabezados por España, Italia, Portugal y Francia, y los países protestantes, que fueron Alemania, Holanda, parte de Suiza y los situados en la península escandinava. 

Los jesuitas intervinieron en la política de varias naciones adaptando una posición ambivalente en muchas ocasiones 

En América recién conquistada formaron parte de las expediciones de los conquistadores, en donde se dedicaron a la evangelización de los indios, sometiéndolos en algunas parte por la fuerza. 

Establecieron puntos misioneros en varios países. Es aquí en donde encontramos una diversidad de actuaciones dentro de los frailes jesuitas. Mientras en unos lugares aceptaban la esclavitud de los indios, en otros lugares lo defendieron has con la fuerza de las armas. Uno de esos puntos conflictivos fue la misión Jesuita entre los indios Guaraní de Paraguay. En esta región ,los portugueses tomaban a los indios para venderlos como esclavos, y aunque el territorio era colonia Española, componendas entre los reyes de España y Portugal decidieron dejar a los esclavizarte operar en esta zona, a lo que se opusieron los jesuitas. 

Se les trato de obligar que dejaran la misión, pero ellos se resistieron, y con el apoyo de los Guaraní, hicieron frente a los invasores portugueses, teniendo lugar una gran masacre, en donde murieron miles de indígenas e incluso los misioneros jesuitas. Se cuenta de este hecho lo siguiente, según datos históricos: “El tratado de Madrid de 1750 (conocido como tratado de Permuta), firmado entre Portugal y España, intercambiaba las misiones orientales, que pasaban al dominio portugués, por Colonia del Sacramento, entonces en manos españolas. Los jesuitas reclamaron en vano: la Corona envió una comisión para hacer cumplir el Tratado. Los aborígenes se resistieron: sabían que, sin el sistema de las misiones, estaban destinados al trabajo forzado habitual en las colonias portuguesas. El 10 de febrero de 1756, las fuerzas españolas vencieron a las milicias guaraníes, organizadas por los padres jesuitas.

El 21 de Julio, 1773, el Papa Clemente XIV anuló y extinguió la Orden Jesuita. Francia, España y Portugal independientemente habían llegado a comprender que los Jesuitas se estaban entrometiendo en los asuntos de estado, y por tanto eran enemigos del gobierno. La reacción del papa fue en respuesta a la presión aplicada por las monarquías. El rey José de Portugal firmó un decreto por el cual los jesuitas fueron denunciados como traidores, rebeldes y enemigos del reino” 



Este hecho histórico sobre los acontecimiento entre los Guaraní están bien reflejados en la película ”La Misión” que expone claramente la realidad histórica de esta misión. Como efecto de su posición para defender los derechos de los indígenas, el Rey Carlos III ordenó la expulsión de la Orden de Jesús de todo el Imperio español. Aunque la orden jesuita ha sido un movimiento al servicio de la Santa Sede, con una gran influencia sobre los papas, y un papel protagónico en los grandes acontecimientos de la historia, también vale la pena señalar que otros seguidores de Loyola, apoyaron movimientos de liberación, y tuvieron actitudes progresistas, solo que algunos de ellos tuvieron que desertar de la orden debido a la intolerancia de Roma.


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martes, 26 de marzo de 2013

Saludo del P. Alejandro Tilve, Superior Provincial de los Jesuitas en Argentina y Uruguay, con motivo de la elección de Su Santidad Francisco.

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CARTA DEL PAPA FRANCISCO AL PADRE ADOLFO NICOLÁS, S.J. (Incluye Bendición Apostólica).




 “La Mayor Gloria de Dios”

El papa Francisco envió un mensaje al padre Adolfo Nicolás, S.J., en el que agradece la carta que le envió y pide a todos los jesuitas que recen por él y lo encomienden a la amorosa protección de la Virgen María.



Querido Padre Nicolás: 

Con sumo gozo, he recibido la amable carta que, con ocasión de mi elección a la Sede de San Pedro, ha tenido a bien enviarme, en nombre propio y de la Compañía de Jesús, y en la que me participa su oración por mi Persona y ministerio apostólico, así como su plena disposición para seguir sirviendo incondicionalmente a la Iglesia y al Vicario de Cristo, según el precepto de San Ignacio de Loyola. 

Le agradezco cordialmente esta muestra de aprecio y cercanía, a la que correspondo complacido, pidiendo al Señor que ilumine y acompañe a todos los jesuitas, de modo que, fíeles al carisma recibido y tras las huellas de los santos de nuestra amada Orden, puedan ser con la acción pastoral, pero sobre todo con el testimonio de una vida enteramente entregada al servicio de la Iglesia, Esposa de Cristo, fermento evangélico en el mundo, buscando infatigablemente la gloria de Dios y el bien de las almas. 

Con estos sentimientos, ruego a todos los jesuitas que recen por mí y me encomienden a la amorosa protección de la Virgen María, nuestra Madre del cielo, a la vez que, como prenda de abundantes favores divinos, les imparto con particular afecto la Bendición Apostólica, que hago extensiva a todas aquellas personas que cooperan con la Compañía de Jesús en sus actividades (Click)* se benefician de sus obras de bien y participan de su espiritualidad. 

Papa Francisco

sábado, 23 de marzo de 2013

Encuentro histórico entre dos papas. Es la primera vez que un papa emérito y otro en plenos poderes se reúnen.

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Es la primera vez que un papa emérito y otro en plenos poderes se reúnen El papa emérito Benedicto XVI y el papa Francisco se han fundido en un abrazo al inicio de su encuentro para almorzar en la residencia de descanso del primero, Castel Gandolfo, un acontecimiento sin precedentes en la historia de la Iglesia católica. "Somos hermanos", declaró el papa Francisco cuando Benedicto XVI le ofreció un puesto de privilegio en la capilla donde ambos iniciaron la oración a la Virgen de Czestochowa que abrió la reunión, según el testimonio del portavoz de Santa Sede, Federico Lombardi, que describió el encuentro como "un momento de profunda y elevada comunión". 

El papa Francisco fue recibido por Benedicto XVI en el helipuerto de Castel Gandolfo en torno a las 12.15 de la mañana. Acompañando al papa emérito se encontraban el obispo de Albano, Marcello Semeraro, y el director de las Villas Pontificias, el doctor Saverio Petrillo, según el Servicio de Información del Vaticano. Ambos se fundieron en un "conmovedor abrazo", según atestiguó Lombardi. 

El encuentro privado comenzó en torno a las 12.30 en la biblioteca privada de la residencia de descanso de Benedicto XVI, que sirve de lugar de recepción para huéspedes importantes. Fue allí donde el papa Francisco entregó a su predecesor un icono de Nuestra Señora de la Humildad "en honor a la humildad demostrada" por el Papa Emérito a la hora de presentar su dimisión. 

La conversación entre ambos se desarrolló "en la más estricta confidencialidad y privacidad". Los dos pontífices iban vestidos con sotana blanca. El papa Francisco, no obstante, acompañó su atuendo con una faja y un manteo. El encuentro se prolongó por espacio de 45 minutos antes de dar paso a la comida, que se desarrolla con sus respectivos secretarios, Georg Gänswein y Alfred Xuereb. 

La visita tiene carácter privado, aunque la Oficina de Prensa de la Santa Sede ha adelantado que pondrá a disposición de los medios a lo largo del día una foto oficial de los dos juntos en la biblioteca del Palacio Apostólico. Tras el encuentro, el papa Francisco regresará al Vaticano en helicóptero para retomar su agenda habitual.


jueves, 21 de marzo de 2013

Video de la Artista peruana, Doña María Elena Rodríguez-La Rosa. Embajadora Cultural de la Orden, ante la República del Perú.








Hola amigos, 

El video que se ha hecho en Finlandia,sobre mi obra de arte.Espero les agrade y lo compartan con sus amigos. 
María Elena 

The video made at Finland, about my artworks.Hope you enjoy it and share it with your friends. 
María Elena
S.E. Doña  Maria Elena Rodriguez La Rosa Carrillo OCSSPSIL
Embajadora Cultural de la Orden

miércoles, 20 de marzo de 2013

Francisco: “Debemos mantener viva en el mundo la sed de lo absoluto”

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El papa Francisco recibió este miércoles en audiencia privada al Patriarca Ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I y, posteriormente, en audiencia general en la Sala Clementina del palacio apostólico vaticano a los Delegados Fraternos de otras iglesias y comunidades cristianas, así como a los representantes de las religiones no cristianas, llegados a Roma con motivo del inicio de su ministerio de Obispo de Roma y de sucesor del apóstol Pedro. 

En la audiencia participaron delegados del patriarcado greco-ortodoxo de Alejandría, del patriarcado greco-ortodoxo de Antioquía, de la Iglesia Ortodoxa rusa, del patriarcado de Georgia, de Serbia, de Rumania, de Chipre, de Grecia y de Albania. También estaban presentes delegados de comunidades cristianas como la anglicana, federación mundial luterana, metodista, bautistas, pentecostales, evangélicas, del consejo mundial de las Iglesias.

Además, representantes de las Iglesias ortodoxas orientales , la Iglesia copta de Alejandría, el patriarcado siro-ortodoxo, la Iglesia armenia y los armenios de Cilicia. Acudieron también delegados de la Iglesia Ortodoxa de Ucrania, el patriarcado armenio de Turquía, y la comunidad monástica ecuménica de Taizé, Francia. 

Otros asistentes fueron los representantes de la comunidad hebrea de Roma, del Rabinato de Israel, del American Jewish Committee, del congreso mundial judío y de la Anti-Defamation League, entre otros. De otras religiones, representantes musulmanes de Italia, Serbia, Bulgaria, así como delegados budistas, sij, jainistas e hindúes. 

En nombre de todos los presentes tomó la palabra el Patriarca Ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I, que saludó al Papa recordando la “alta, grave y difícil tarea” que conlleva su ministerio” reiterando, además, la necesidad de las Iglesias de alejarse de la mundanidad y de la unidad entre los cristianos. 

Francisco, que escuchó las palabras del Patriarca sentado en una butaca, y no en el trono habitualmente dispuesto en la Sala Clementina, dio las gracias a Bartolomé I, llamándole “Mi hermano Andrés”, ya que los patriarcas de Constantinopla son considerados los sucesores del apóstol Andrés, el hermano de Simón-Pedro. 

Después el Santo Padre agradeció la presencia en la misa de ayer de todos los representantes de las diversas comunidades "se sentía, dijo el Pontífice, más fuerte la oración por la unidad entre los creyentes en Cristo y, al mismo tiempo, se podía entrever, de alguna manera, su realización plena que depende del plan de Dios y de nuestra leal colaboración”. 

 “Inicio mi ministerio apostólico -prosiguió- en este año que mi venerado predecesor, el papa Benedicto XVI, con intuición verdaderamente inspirada, proclamó Año de la Fe para la Iglesia Católica. Con esta iniciativa, que quiero continuar y espero que sirva de estímulo para el camino de fe de todos, quiso conmemorar el cincuenta aniversario del Concilio Vaticano II, proponiendo una especie de peregrinación a lo que es esencial para todo cristiano: la relación personal y transformadora con Jesucristo, Hijo de Dios, muerto y resucitado por nuestra salvación. En el deseo de proclamar a los hombres de nuestro tiempo este tesoro de la fe siempre válido estriba el fulcro del mensaje conciliar”. 

Francisco recordó también palabras de su predecesor Juan XXIII: "La Iglesia Católica considera su deber trabajar activamente con el fin de cumplir el gran misterio de la unidad que Cristo Jesús, con fervientes oraciones al Padre Celestial pidió en inminencia de su sacrificio", y pronunció las palabras de Cristo: "ut unum sint", que sean uno, para "ser capaces de dar testimonio libre, alegre y valiente. Este será nuestro mejor servicio a la causa de la unidad entre los cristianos, un servicio de esperanza para un mundo que sigue marcado por la división, por las disputas y rivalidades". 

"Por mi parte, deseo asegurar, en la estela de mis predecesores, que se continuará el trabajo en el camino del diálogo ecuménico, y agradezco al Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad Cristiana, por la ayuda que se siga prestando, en mi nombre, para esta noble causa. Les pido, queridos hermanos y hermanas, llevar mi cordial saludo y la seguridad de mi recuerdo en el Señor Jesús a las Iglesias y comunidades cristianas que están representados aquí, y pido la caridad de una especial oración por mi persona, para que pueda ser un pastor según el corazón de Cristo", solicitó a los cristianos.

A los judíos les recordó que "nos une un vínculo espiritual muy especial", explicado en el Decreto Nostra Aetate del Vaticano II: "el misterio divino de salvación en los Patriarcas, Moisés y los profetas". "Estoy seguro de que, con la ayuda del Todopoderoso, podremos seguir provechosamente el diálogo fraterno", anunció. 

Después saludó a los musulmanes, que, dijo, "adoran al único Dios, viviente y misericordioso, y lo invocan en la oración". En la presencia de estos musulmanes, Francisco dijo ver "una nueva voluntad de crecer en el respeto mutuo y la cooperación para el bien común de la humanidad". 

Insistió en la importancia de "la promoción de la amistad y el respeto entre hombres y mujeres de diferentes tradiciones religiosas" y agradeció el trabajo del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso. 

Pidió a todos ser conscientes de "la responsabilidad que todos llevamos en nuestro mundo, de toda la creación, a la que debemos amar y apreciar. Y podemos hacer mucho por el bien de los menos afortunados, los que son débiles y padecen sufrimientos, promover la justicia, promover la reconciliación, la consolidación de la paz. Pero por encima de todo, debemos mantener viva en el mundo la sed de lo absoluto, no permitiendo que prevalezca una visión de la persona humana de una sola dimensión, según la cual el hombre se reduce a lo que produce y lo que consume: se trata de una de las trampas más peligrosas para nuestro tiempo".

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PODER PARA SERVIR.Por S.E Cab Tcnl José J de La Cuesta Ávila SOMCLPSIL(LMGSM 1 y CMN 73).

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uestro Papa Francisco en su homilía señalo el valor del PODER cuando el mismo se convierte en SERVICIO como mensaje a los grandes del Mundo en su responsabilidad ante los pueblos. 




 Sin dudas, Monseñor Jorge Bergoglio, en su mensaje como Papa Francisco, dentro de la coincidencia de la celebración de San José, entrego al Mundo un mensaje que tiene que haber nacido de su amor a Dios con la experiencia del sacerdote, que sabe y siente que la Divina Providencia es la que ilumina los caminos para aquellos que siguen la inspiración de la fe. Quizás, al mencionar la relación entre el PODER y el SERVICIO, esta entrelazando la realidad del quehacer humano en la formación de los avances que el tiempo impone en las formas del progreso. De que le vale al hombre ser poderoso, si ese poder no se transforma en servicio, es el interrogante sin respuesta que orada el sentir de las gentes. 

El poder, en nuestros tiempos, no tan solo se muestra en la riqueza, sino que se expresa en las mas diversas maneras, que entrelazan las acciones y los hechos en las sociedades. Poder significa la posibilidad de acción y el que lo tiene, detenta por ello un potencial que crece en la medida que la ejecución se concreta y materializa.

Tiene poder, no tan solo el que ocupa los cargos de la diligencia, ya que el mismo esta presente aun en los más pequeños, que están motivados a tener un gesto de amor, complacencia o apoyo al que es mas débil que esta en su presencia. 

Si los poderosos del Mundo, recordaran que sus tiempos son tan breves como el correr de las aguas y, por ello, lo que no hacen ya, quedara sumido en los espacios. En cambio, si sus capacidades y potencias se activan en plenitud, se multiplicaran en el infinito, alcanzando los efectos de lo bueno, aportando los beneficios de lo sano y sirviendo de base para la ventura del mañana. 

El Papa Francisco, el sacerdote que viene de lejos, como el se califico, tiene ante si a una sociedad anhelante de paz, llena de sueños de progreso, alentada por las promesas de un crecimiento cada vez mayor, que, lógicamente, hará que algunos sean los poderosos, por ello, los que las circunstancias y los momentos, la suerte o la fortuna, el trabajo y la dedicación, conviertan en los bastiones estructurales de las comunidades, deben recordar que lo que se les da y obtienen, tiene, lógicamente, junto con el mañana, la responsabilidad del servicio. 

Nuestro Cardenal Bergoglio, aquel que construyo su vida al servicio de Dios y, a través del El, de nosotros, sus semejantes, debe saber que, desde el alto sitial que ocupa, será guía y confesor, pero que todo ello, para lograrlo, requiere de la voluntad y el esfuerzo que reposa en cada uno de nosotros y que, si sabemos convertir esa maravillosa fuerza, que contiene el "poder" en hechos concretos materializados como "servicios", su misión terrenal estará en marcha y al Altísimo, sin dudas, así , complacido.