sábado, 27 de agosto de 2016

UNIFORMES HISTÓRICOS DE LA ORDEN DE CABALLERÍA DEL SANTO SEPULCRO DE JERUSALÉN.



ORDEN CABALLEROS DE
 "SAN IGNACIO DE LOYOLA" 



Caballero español de principios del siglo pasado. Curiosa la variación de uniformidad en los pantalones sustituyendo el azul por unos blancos y botas de hípica.


viernes, 26 de agosto de 2016

ARGENTINA POLO INTERNACIONAL DE SALUD. VISITA Y CONFERENCIA (VIDEO) DE LA JOINT COMMISSION INTERNATIONAL (JCI). POR S.E. CAB GRAN CRUZ Dr D RICARDO VANELLA OCSSPSIL.



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 "SAN IGNACIO DE LOYOLA" 



PROYECTO DE CERTIFICACION PARA LA SALUD ARGENTINA. POR S.E. CABALLERO GRAN CRUZ DOCTOR DON RICARDO VANELLA OCSSPSIL.



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 "SAN IGNACIO DE LOYOLA" 

Dr. Thomas Koslowzki (Joint Commission International) en el Ministerio de Producción de Argentina, con el Sr. Subsecretario Carlos Pallotti, Erwin Padinger (Presidente de Meditar S.A.) y Ricardo Vanella (Presidente de IANAmericas).


La Argentina podría generar hacia 2026 unos 10.000 millones de dólares por año en servicios médicos de alta y media complejidad, según un proyecto presentado hoy que plantea convertir al país en un polo internacional de la salud, con apoyo estatal y de empresas privadas. 

La presentación se llevó a cabo en la sede del Club Americano y contó con la presencia de Thomas Kozlowski, director general de la Joint Commission International (JCI) y de representantes del gobierno nacional y porteño. 

La acreditación de JCI se considera el estándar de oro en el cuidado de la salud mundial. El encuentro fue organizado aquí por por Meditar, una empresa pionera en brindar servicios de cobertura de alta complejidad médica. 

Carlos Pallotti, subsecretario de Servicios Tecnológicos y Productivos del ministerio de Producción nacional, destacó la importancia de este tipo de iniciativas al sostener que la economía del conocimiento que producen profesionales argentinos es el segundo rubro de divisas en Argentina. 

Eso incluye producción audiovisual, industria del software, ingenierías, arquitecturas y servicios médicos, por lo que Palloti consideró clave impulsar este tipo de industrias, que crean empleo y generan riqueza para la Argentina. 

Marcelo Lucco, subsecretario de Promoción Comercial y Desarrollo de Inversiones del ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, dijo que este sector es "prioridad" para el Gobierno nacional por su alto poder de competitividad. 

La certificación de JCI es la llave que abre la posibilidad de mejorar la asistencia sanitaria argentina e impulsarla como proveedora de los servicios de salud para los países de la Región y el mundo. 

Erwin Padinger, mentor de esta iniciativa y presidente de Meditar, remarcó: "Pensamos que este proyecto es una oportunidad única para que la Argentina se inserte entre los primeros países de la región en brindar servicios médicos de excelencia". 

Ricardo Vanella, titular de Ianamericas y Egresado del Programa de Intercambio Internacional con los Estados Unidos, destacó la predisposición y el apoyo de los distintos sectores del Gobierno para la gestación de este proyecto. 

La importancia de esta certificación radica en que las mayores prepagas y compañías del mundo sólo aceptan enviar a sus pacientes a instituciones certificadas por la JCI, independientemente del lugar en donde se encuentren. 

Según proyectaron los asistentes, la Argentina podría estar generando aproximadamente 10.000 millones de dólares por año en servicios médicos de alta y media complejidad en una década si continúa dándole niveles de excelencia a su cobertura en salud. 

La certificación de JCI tiene una validez de 3 años y cumplido el plazo debe ser renovada, el tiempo que apunta principalmente a garantizar tanto la seguridad del paciente como también del personal que trabaja en los centros de salud.

FUENTE CONSULTADA

miércoles, 24 de agosto de 2016

INVITACIÓN - CONFERENCIA INTERNACIONAL: “LAS PLATAFORMAS ELECTORALES DEL PARTIDO DEMÓCRATA Y REPUBLICANO Y SUS POSIBILIDADES DE IMPLEMENTACIÓN” A CARGO DEL PROFESOR MICHAEL HANNAHAN DE LA UNIVERSIDAD DE MASSACHUSETTS.



ORDEN CABALLEROS DE 
 "SAN IGNACIO DE LOYOLA"



“Las Plataformas Electorales del Partido Demócrata y Republicano y sus posibilidades de implementación” a cargo del Prof. Michael Hannahan de la Universidad de Massachusetts. Miércoles 31 de Agosto de 2016 a las 10:00 hrs. 

Sede de la SAAP, Ayacucho 132, CABA 
Actividad No arancelada con inscripción previa 

El Dr. Michael Hannahan es Doctor en Ciencia política de la Universidad de Massachusetts, donde dirige el programa de Iniciativa Ciudadana y enseña Pensamiento Político y Gobierno Americano y Campañas Políticas Modernas. Además, ha sido consultor y consejero senior para el actual Gobernador de Massachusetts, Jane Swift.

domingo, 21 de agosto de 2016

EL LEGADO DE MANDELA: MISERICORDIA Y POLÍTICA. POR CARMEN MÁRQUEZ BEUNZA. UNIVERSIDAD PONTIFICIA COMILLAS.




ORDEN CABALLEROS DE 
 "SAN IGNACIO DE LOYOLA" 


Para todo el que ha escuchado alguna vez nombrar a Nelson Mandela, aunque no conozca mucho de su historia, sabe que es un personaje que destaca dentro de la historia mundial contemporánea debido a la lucha por la igualdad que ha llevado adelante y en modo en que lo ha hecho. Ahora bien ¿Qué puede enseñarnos esta persona desde la Misericordia? 

POR CARMEN MÁRQUEZ BEUNZA*. UNIVERSIDAD PONTIFICIA COMILLAS 

Cuando en una ocasión el periodista John Carlin le preguntó al arzobispo sudafricano Desmond Tutu que definiera a su amigo Nelson Mandela con una palabra, no dudó un instante: «magnanimidad». En un tiempo tan necesitado de verdaderos dirigentes, Mandela se yergue como uno de los grandes referentes morales y políticos del siglo XX. El hombre que llevó a cabo el milagro sudafricano, que supo conducir magistralmente el tránsito pacífico del sistema del apartheid a un régimen democrático y multirracial, hizo del perdón y la misericordia su mejor arma política. 

Su nombramiento como presidente de la nación en 1994 puso fin a uno de los regímenes políticos más injustos del planeta: el apartheid. Sudáfrica se libraba de la peor de sus pesadillas. Pero tenía por delante una difícil tarea:alumbrar una nueva nación reconciliada. Y contó para ello con el mejor guía posible. 

Desde su liberación, Mandela dio muestras de una magnanimidad y una capacidad de perdón sin precedentes. Sorprendiendo a propios y extraños, a su salida de prisión realizó una serie de gestos de reconciliación que dejaron atónito al mundo, que incluyeron una visita a la viuda del Primer Ministro H. Verwoerd para tomar el té, la invitación a sus antiguos carceleros a su nombramiento presidencial, su encuentro con el juez que le había sentenciado a cadena perpetua, o la asistencia al culto de la Iglesia Reformada Holandesa, que durante décadas había suministrado soporte teológico al apartheid. A través de ellos mostró el poder redentor del perdón. Como afirma John Carlin,«acabó perdonando y redimiendo a sus antiguos enemigos». 

Los veintisiete largos años pasados en prisión habían acrisolado el temperamento y la voluntad de aquel joven y prometedor abogado negro que, ante la ineficacia de la vía pacífica, se había decantado por la lucha armada. En aquella peculiar universidad en que se convirtió el penal de Robben Island, Mandela había aprendido algunas lecciones esenciales: que ser libre no es sólo desprenderse de las cadenas sino vivir de un modo que respete y aumente la libertad de los demás, que incluso los hombres más duros son capaces de cambiar si se consigue llegar a su corazón y que un dirigente debe siempre matizar la justicia con el perdón y la misericordia. 

Desmond Tutu describe su trayecto del siguiente modo: «El tiempo que pasó en la cárcel fue necesario porque, cuando lo encarcelaron, estaba enfadado. No era un hombre de Estado, dispuesto a perdonar: era el comandante en jefe del brazo armado del partido, dispuesto a usar la violencia. Ese tiempo de cárcel fue absolutamente crucial. Claro está que el sufrimiento amarga a algunas personas, pero ennoblece a otras. La cárcel se convirtió en un crisol en el que se quemó y eliminó la escoria. (…) Esos veintisiete años le invistieron de autoridad para poder decirnos que intentásemos perdonar». «Hay momentos en los que un líder debe adelantarse al rebaño, lanzarse en una nueva dirección confiando en que está guiando a su pueblo por el camino correcto», ha dejado escrito Mandela en su autobiografía. Y desde su primer día al frente del gobierno trazó nítidamente la dirección a seguir: el camino de la reconciliación. Ya en la prisión, inició las conversaciones con el gobierno, guiado por la firme convicción de que la reconciliación con el enemigo era posible. 

Estaba convencido de que la solución definitiva requería de algún tipo de acuerdo negociado, que había llegado el momento de hablar. Y, por encima de todo, comprendía que el futuro pacífico de Sudáfrica dependía del perdón. Por ello se empeñó con ahínco en la difícil tarea de reconciliar a su pueblo. Trató de conjurar el miedo de la comunidad afrikáner, persuadiéndoles de que tenían un lugar en la nueva república democrática. 

Y nada lo hizo tan elocuente como aquella imagen del nuevo presidente vistiendo los colores de los springboks, el equipo de rugby sudafricano, en el partido que los coronó como campeones del mundo. Creó la Comisión Verdad y Reconciliación, como un intento de avanzar hacia la reconciliación de la nación, de afrontar el duro legado del pasado y de caminar hacia la curación de la nación. «Nos ha ayudado a sobreponernos al pasado y a concentrarnos en el presente y en futuro», afirmó a su clausura, mostrándose satisfecho del trabajo realizado y convencido de que la reconciliación real sólo puede tener lugar sobre la base de la verdad. «Los grandes líderes saben cuándo ha llegado el momento de perdonar», afirma la profesora de Harvard R. Kanter elogiando la conducta del líder sudafricano. Sin duda, Mandela lo sabía. Por eso trató por todos los medios de hacer de su país esa «nación del arcoíris» que un día soñara Desmond Tutu, proclamando con sus actos que solo «porque existe el perdón, el futuro es posible». Sin duda, ese fue su mejor y más valioso legado.

*La prof. Carmen Márquez estudió en la Universidad de Valencia, donde se licenció en Derecho y en la Universidad Pontificia Comillas, donde se doctoró en Teología, con la tesis "Las Iglesias cristianas ante el apartheid en Sudáfrica: un análisis teológico del documento Kairós", galardonada con los premios Bartolomé de las Casas de la Universidad de Friburgo y José María Ramón de San Pedro de la Universidad Pontificia Comillas. En 2002 comenzó su docencia en la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia Comillas. Actualmente imparte las asignaturas "Evangelización y culturas", "Introducción al cristianismo" y "Cristianismo y ética social". Desde el año 2015 es Jefe de Estudios del TUP (Bachiller en Teología, programa vespertino).

Del Día del Niño, el Deseo y la Felicidad By Cab Dr Ricardo Vanella OCSSSIL, Chairman of the Advisory Board - Founder President Emeritus at REAL (Argentine-American Network for Leadership) "La felicidad parece como conjugada en potencial. Una expectativa, algo que falta; por eso se la desea, porque no está ahora". Sin embargo..., fijate en el siguiente artículo.



ORDEN CABALLEROS DE 
 "SAN IGNACIO DE LOYOLA" 


Es de suponer que algunos niños reciban unos regalos el día, justamente, del niño. 

Ellos soñaron con esos regalos, desearon esos regalos, y lo hicieron porque no los tenían. En efecto, pocos niños desean los juguetes que ya tienen, como pocos adultos desean lo que ya tienen. 

Quien carece de trabajo, desea encontrar uno; lo desea casi hasta la desesperación. Por el contrario, alguien que tiene trabajo, frecuentemente no lo desea; es más, a veces hasta lo sufre, como un peso del cual en el fondo, desearía, “liberarse”. 

¿Cuánta felicidad tendría un ciego si de pronto pudiera ver perfectamente? 

Podemos imaginar que se trataría de una gran felicidad. Sin embargo, ¿cuánta felicidad tenemos por poder estar viendo, en este mismo momento? Muy poca, y raramente nos ponemos de verdad alegres simplemente por el hecho de poder ver. 

"Está claro", diría el ciego: la felicidad parece como conjugada en potencial. Una expectativa, algo que falta; por eso se la desea, porque no está ahora. Cuando se tiene lo que se deseaba, y peor aún, cuando se lo tiene en abundancia, ya no se lo desea, entonces ya no inspira suficiente alegría; ello se asemeja bastante a un capricho. 

Si uno desea algo tanto, pero tanto, al no tenerlo, puede sentir una gran frustración, lo que Schopenhauer (filósofo alemán que vivió entre 1788 y 1860) definía como “sufrimiento”. 

¿Y qué sucede cuando el deseo ya está satisfecho? Ya no hay deseo, es como el hambre cuando ya comimos: ya no hay hambre; entonces llega la etapa que el mismo Schopenhauer llamaba de “aburrimiento” o tedio. 

Cuántos hay que aman a alguien que no tienen, lo aman mientras ese alguien falta. ¡Lo aman con tanta pasión! Y de pronto, cuando tienen a ese alguien, y lo tienen disponible todos los días y para siempre, entonces dejan de amarlo, comienzan a sentir tedio, llegan inclusive a desear escaparse de tal situación. 

¿Cómo escapan muchos de ese pendular movimiento, de la frustración del hambre, al tedio de la saciedad? 

Según Pascal (matemático, físico, filósofo y religioso francés que vivió entre 1623 y 1662), esas gentes recurren al olvido, a la distracción, a la “diversión” (entre comillas). ¡Pensemos rápido en otra cosa! Y luego en otra, y en otra, y así sucesivamente, para no pensar en nada. Ya hablamos acerca de la “anorexia cognitiva”: mejor no entender nada, no vaya a ser que pensando, tengamos que hacernos preguntas que -para colmo- podrían llevarnos a respuestas. 

Damas y Caballeros: ¡Detened un momento la acción! ¡Mirad a vuestro alrededor y apreciad lo que os ha sido dado! ¡Independizáos de vuestros propios caprichos! ¿Qué esperad para valorar lo que tenéis? 

Seguramente no es fácil hacerlo, pero vale la pena intentarlo, ahora mismo, antes de caer en el irónico mecanismo descripto por George Bernard Shaw, (escritor irlandés, Premio Nobel de literatura, que vivió entre 1856 y 1950), cuando decía: “Hay dos grandes catástrofes en nuestra existencia: la primera es cuando nuestros deseos no son satisfechos; la segunda, es cuando lo son”. 

Estimado lector, estimada lectora: 

Le sugiero que haga un pequeño esfuerzo para abrirse a la enorme y sencilla felicidad de poder ver, de poder caminar, de poder comer, de poder respirar. Mire a su alrededor, fíjese que hay también mucha gente buena. 

Y si tiene a su lado a la persona que deseaba, vuelva a desearla; ámela tanto como cuando aún no había llegado a su vida y usted todavía la soñaba. 

Copyright © 2016 by Ricardo Vanella. Todos los derechos reservados. (Este artículo se basa en un capítulo del libro "Alimento para pensar, pequeñas reflexiones para prevenir la anorexia cognitiva").